CONCEPTUALIZACIÓN Y
ANÁLISIS DE LA VIOLENCIA
LILIAN ARELLANO
RODRÍGUEZ
Etimológicamente,
la palabra violencia deriva del latín vis que significa fuerza, potencia,
poder. Ahora bien, esta fuerza o poder puede ser usada en
sentido positivo, legítimo, constructivo, esto es, en beneficio del ser humano
y de la naturaleza. Ser fuerte, tener poder, no es malo, por el
contrario, nada corrompe más que la debilidad. Todas
nuestras potencialidades (fuerzas, capacidades o facultades) están allí, como
dones que requieren ser activados y fortalecidos. De hecho, una de
las cuatro virtudes llamadas cardinales, pues son indispensables para
orientarnos por el camino de la honestidad, es la fortaleza. ¿Por
qué, entonces, la violencia procede de la misma raíz que la palabra fortaleza,
poder, vigor? Porque el poder que poseemos, en cuanto personas
libres, se constituye en un problema moral: lo podemos utilizar
constructivamente, esto es, para hacer el bien, o, para destruir, dañar… Hay
que tener fuerzas para salir adelante y más aún para sacar adelante a otros;
hay que tener fuerzas para formar una familia y hacerse responsable de ella y
del hogar; hay que tener fuerzas para crear fuentes de trabajo y de sano
esparcimiento, para atender al enfermo y para educar, para conformar una
cultura de paz y hacerlo en medio de la violencia y del caos. Pero
también es claro, que el poder se puede utilizar para causar en proporción a él
los más grandes daños. Hay una fuerza, por lo tanto, positiva, a la cual
llamaremos fortaleza o valentía y otra –negativa- a la que nominaremos
violencia. Así, entenderemos por violencia toda
acción que atente contra la naturaleza de un ser; ya sea por omisión o por
comisión de una acción.
Violencia por comisión es aquella que implica acciones directamente atentatorias
contra la naturaleza de un ser; ya de índole físico, como psicológico, social o
moral. Ejemplo: golpes, amenazas, descalificativos, crimen organizado,
homicidio, violación, suicidio, calumnia, etc.
Violencia por omisión es aquella que se comete cuando no hacemos lo que se debe
hacer, con lo cual también se atenta contra la naturaleza de un ser; también es
conocida como violencia por negligencia. Ejemplo de ello son los padres que no
cuidan de sus hijos, no les prestan la atención que necesitan, no se preocupan
de su mantención o no les manifiestan el afecto que todo hijo-a requiere. De
alguna forma, estas personas actúan motivadas por la indiferencia,
insensibilidad, irresponsabilidad, egoísmo u otros.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la
violencia como “El uso intencional de fuerza física o poder, hecho o amenaza,
contra uno mismo, otra persona, o contra un grupo o comunidad, que resulte o
tenga una alta probabilidad de resultar en lesión, muerte, daño psicológico,
subdesarrollo o privación.”. Definición que por mi parte considero
incompleta, pues no considera la violencia por omisión, ni la violencia contra
otros seres: contra los animales o naturaleza en general.
Análisis De La Violencia
En
un acto o situación de violencia debemos distinguir diversos aspectos
involucrados en ella:
a. Lo que motiva la violencia: Hay una diversidad de
elementos, acciones o situaciones que pueden activar, provocar o exaltar la
violencia: celos justificados o injustificados, envidias, castigos, abandono,
ciertos comportamientos que nos desagradan u obstaculizan nuestro camino o
propósitos, caracteres personales o sociales como raza, ideología política,
credo religioso, nacionalidad, profesión, modales, rasgos físicos, sexualidad,
fármacos, drogas… Los motivos pueden ser muchos y variados. Siempre
habrá algo que accionará la agresividad del violento. Y esto es
importante de recordar: si tú no eres violento, nada te violentará. Te
podrás enojar, pero no surgirá en ti el deseo de destruir. Por ello, aquí no
hacemos referencia a la causa de la violencia (explicada la complejidad de
dictaminarla) sino que nos referimos a los motivos, condiciones que pueden
activarla o exaltarla.
b. Formas de vivenciar la
violencia: La
ira tiene una trayectoria psicofisiológica que es importante conocerla para
aprender a dominarla, controlarla. Al respecto es importante el
aporte que realiza Narciso Irala en su libro “Control emocional y cerebral”[i] Es
importante que cada persona descubra cómo se inicia la trayectoria de su ira
que, según Irala, se inicia en forma espontánea, precisamente ante la aparición
de lo que motiva su violencia. Esta aparición puede ser presente o a
través de un recuerdo, de la imaginación y aquí entran en juego tres
conceptos: Yo, el-ella o ellos y ello: Con respecto al Yo, lo
más probable que la ira se inicie con el pensamiento “No me merezco esto; deben
respetarme, obedecerme…” “El, ella o ellos me tienen mala voluntad. ¿Qué se
creen? Son un montón de imbéciles, no saben valorarme. La pagarán…”
Con respecto al ello, es decir al acontecimiento, por ejemplo, el no desear
realizar una acción o el saludar a alguien, en esta etapa inicial el
violento sentirá “Esto es injusto, intolerable… Aquí Irala
dice: “Este concepto, máxime si es muy fuerte, sensible y
prolongado, estimula al hipotálamo, sala de máquinas de la emoción y de allí automáticamente
se pone en actividad el sistema nervioso autónomo, quien pone en rápida
conmoción y tensión al corazón, estómago, pulmones, músculos vísceras, etc. Al
mismo tiempo nos invade el sentimiento de disgusto y antipatía.” (http://www.psico-system.com/2012/09/control-cerebral-y-emocional.html, pág.170)
c. Formas de manifestar la
violencia o conducta violenta: patadas, lenguaje ofensivo, abuso sexual, acoso laboral,
agravio, mutismo, abandono, suicidio, asesinato… etc.
d. Formas de relacionarse con
quién o lo que provoca la violencia:
§ Directa: cuando la violencia se
dirige abiertamente al objeto o persona
odiada o considerada obstáculo
que hay que destruir. Ej. Golpeo, difamo, me burlo o abandono a
quien odio o veo como obstáculo.
§ Indirecta: cuando el violento no
golpea o difama a quien odia sino al más débil, destruyendo aquello que sabe le
ocasionará dolor o problemas. Ej. Es consabido que asociaciones
terroristas o de narcotráfico, matan al hijo de quien odian u obstaculiza sus
planes; pues saben que con ello causarán más daño a quienes quieren
destruir.
§ Enmascarada: el violento hace uso de
estrategias de manipulación del lenguaje o psicológicas; para no ser visto como
violento sino como víctima y persona de bien.
e. Actores de la violencia: Lo primero que debemos
decir es que la violencia se da sólo en ámbitos humanos. La violencia es
exclusiva del ser humano; pues sólo el hombre actúa con la finalidad de
destruir. El animal puede agredir pero ello lo hace en forma
instintiva, pulsional, es decir, por naturaleza, por subsistencia de la especie
e instinto de conservación o porque el hombre lo condiciona y obliga a ello. El
animal sólo mata para coger su presa alimenticia, cuidar sus espacios, ganarse
la hembra o macho para prolongar la especie, proteger su “clan”: no hay odio en
el animal sino instinto biológico, natural, espontáneo. Por lo
mismo, su actuar no es moral ni inmoral sino a-moral: no tiene nada que ver con
la moral; no posee conciencia moral. Así, no podemos hablar de un
perro violador o asesino; pues no actúa ni moral ni inmoralmente; ni
consciente, ni inconscientemente.
El actor de la violencia
tras los colectivos: ¿Puede el actor de la violencia ser una organización o un
colectivo? Siempre el actor de la violencia es cada persona,
independientemente de los grados de responsabilidad que pueda tener; de tal
forma, alguien podría ser declarado no culpable del acto cometido, dependiendo
de su participación voluntaria o no y de su intencionalidad y
acciones. En una guerra, por ejemplo, no todos los generales y
soldados son declarados culpables de la violencia que en ella se ejerce; pues
es criminal de guerra quien viola las protecciones establecidas por las leyes
del Derecho Internacional Humanitario, el Derecho Internacional y la
convención de Ginebra. Así, en un conflicto armado, se considera
violencia el mal trato que se da a los prisioneros y a los heridos; pues en
todos esos casos, se acepta que puede ser justo desarmar al enemigo pero nunca
exterminarlo. Terrorismo, genocidio, guerrillas, sectas suicidas,
narcotráfico, redes pedofilia, redes de corrupción, entre otros, son grupos que
se organizan con fines y métodos violentistas; siendo responsables, por lo
tanto, de la violencia ejercida. El problema, en estos casos de actos masivos
de violencia, es doble: Por un lado, determinar la responsabilidad de la
violencia, esto es, sus actores y grados de responsabilidad y, vinculado con lo
mismo, determinar la violencia misma; pues lo normal es que traten de
justificarla y mostrarse como víctimas. El mismo hecho de que sean grupos
organizados, incluso internacionales, hace que las órdenes de actuar vayan
pasando de un dirigente o líder superior a uno inferior, lo que da la impresión
de que nadie es responsable directo de la violencia. El film
“El último hombre” grafica muy bien esta situación, cuando dos soldados se ven
enfrentados a muerte, en el campo de batalla. Son los únicos que
quedan: se odian, desconfía uno del otro y no saben por qué pelean y se deben
matar.
Narciso Irala, realiza un
interesante aporte, analizando el proceso de la violencia, los factores que
inciden y los tiempos y formas en que es posible su control.
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